Guías de tratamiento

Intervención coronaria percutánea y stents: guía para pacientes

Comprenda el beneficio de la ICP, la planificación de lesiones y stents, las decisiones coronarias complejas, la doble antiagregación, la recuperación y el seguimiento transfronterizo.

Puntos clave

  • La ICP puede reabrir una arteria coronaria durante un infarto agudo y aliviar la angina limitante en determinados casos de enfermedad estable. Un estrechamiento visible por sí solo no explica qué beneficio debe esperar un paciente concreto.
  • «Un stent» no es un plan completo. El vaso, la longitud de la lesión, la calcificación, la bifurcación, la oclusión total crónica, las dimensiones del stent, la guía por imagen y la enfermedad no tratada influyen en el procedimiento y su durabilidad.
  • La enfermedad compleja del tronco coronario izquierdo o multivaso puede requerir una comparación con la cirugía de derivación coronaria. Una decisión del equipo multidisciplinario cardíaco puede ser más importante que el tratamiento inmediato en la sala de hemodinámica.
  • Tras un stent coronario, el tratamiento antiagregante forma parte del procedimiento; no es un cuidado posterior opcional. La duración y la elección de fármacos dependen de si el episodio fue agudo o estable y de los riesgos tanto de trombosis como de hemorragia.
  • Antes de viajar para recibir atención médica, confirme que los antiagregantes necesarios son asequibles y están disponibles en su país. Nunca los suspenda por tratamientos dentales, cirugía, preocupación por sangrado o un viaje sin un plan clínico coordinado.

Guía completa

La intervención coronaria percutánea (ICP) es un tratamiento mediante catéter de una arteria coronaria estrechada u obstruida. Habitualmente se expande un pequeño balón en la lesión y se despliega un stent de malla para mantener abierta la luz del vaso.[1] No hay una incisión torácica, pero la ICP sigue siendo un procedimiento cardiovascular invasivo con consecuencias que continúan mucho después de que cicatrice el punto de punción.

La decisión más importante no es qué marca de stent se ofrece. Es si abrir esta arteria ahora es la estrategia correcta, qué resultado clínico se espera y si el paciente puede completar de forma segura la medicación y el seguimiento que protegen el resultado.

Identifique el contexto clínico antes de comparar propuestas de ICP

La misma palabra, «stent», puede describir decisiones muy diferentes:

  • Síndrome coronario agudo (SCA): la rotura súbita de una placa y un coágulo pueden amenazar el músculo cardíaco. La ICP puede ser un método urgente para restablecer el flujo sanguíneo.
  • Enfermedad coronaria crónica con angina: puede considerarse la ICP cuando los síntomas siguen siendo inaceptables pese a una medicación adecuada o cuando la anatomía y la isquemia indican un beneficio concreto.
  • Estenosis descubierta de forma incidental: un estrechamiento hallado en una imagen puede no ser la causa de los síntomas y no requiere automáticamente una intervención.
  • Fracaso de una ICP previa o enfermedad recurrente: el problema puede ser reestenosis intrastent, trombosis del stent, enfermedad en un borde o en otro vaso; cada uno necesita una explicación diferente.

La guía de enfermedad coronaria crónica de 2023 destaca las decisiones centradas en el paciente, el estilo de vida y el tratamiento preventivo, y desaconseja repetir rutinariamente pruebas anatómicas o de isquemia cuando los síntomas y el estado funcional no han cambiado.[2] La ICP trata un problema concreto que limita el flujo; no elimina la tendencia subyacente a la aterosclerosis en toda la circulación coronaria.

Pida al cardiólogo que complete una frase: «Para este paciente, la ICP pretende ___». Las respuestas posibles incluyen rescatar músculo cardíaco amenazado, reducir la angina, mejorar la capacidad de ejercicio o abordar una situación anatómica de alto riesgo. Si la respuesta es simplemente «porque es del 70%», el razonamiento está incompleto.

Decida si la mejor vía es ICP, cirugía o tratamiento médico

La anatomía coronaria es solo una parte de la revascularización. Importan la diabetes, la función de bombeo del corazón, la enfermedad renal, la fragilidad, el riesgo de sangrado, los injertos de derivación previos, otras cirugías previstas y las prioridades del paciente. Para la enfermedad significativa del tronco coronario izquierdo, la enfermedad multivaso compleja o cuando no está clara la mejor estrategia, las guías respaldan la discusión de un equipo cardíaco multidisciplinario.[3]

Antes de un procedimiento electivo, pregunte:

  1. ¿Qué ocurre si el tratamiento continúa únicamente con medicamentos?
  2. ¿Qué beneficio se espera de la ICP y en qué plazo?
  3. ¿Es la cirugía de derivación coronaria una alternativa razonable?
  4. ¿Se tratarán ahora todas las lesiones importantes o se hará deliberadamente por etapas?
  5. ¿Qué hallazgo haría que el operador se detuviera y solicitara otra opinión?

El paciente debe tener tiempo para considerar estas preguntas antes de la sedación. Cuando se propone una ICP inmediatamente después de la angiografía diagnóstica, el consentimiento debe ser específico del paciente y obtenerse con suficiente antelación para permitir preguntas significativas, sin reducirse a una firma cuando el catéter ya está colocado.[4]

La lesión determina las herramientas

Un presupuesto del procedimiento debe describir el problema coronario, no limitarse a contar stents. Pregunte si la lesión diana es:

  • corta y sencilla o larga y difusa;
  • muy calcificada y probablemente necesitada de modificación de la placa;
  • situada en una bifurcación que incluye una rama lateral importante;
  • una oclusión total crónica;
  • situada en el tronco coronario izquierdo, un vaso pequeño, un stent antiguo o un injerto de derivación; o
  • acompañada de otras lesiones cuya importancia funcional es incierta.

Las mediciones con guía de presión, como FFR o iFR, pueden ayudar a determinar si determinadas lesiones intermedias restringen el flujo. La ecografía intravascular (IVUS) o la tomografía de coherencia óptica (OCT) pueden examinar desde dentro de la arteria el tamaño del vaso, la placa, el calcio, la expansión del stent y los problemas de los bordes. La guía de SCA de 2025 otorga un papel destacado a la imagen intravascular para guiar la ICP, especialmente cuando importa optimizar el resultado.[5]

Estas tecnologías no garantizan el éxito y no toda lesión sencilla requiere todos los dispositivos. La pregunta útil es: «¿Qué incertidumbre resolverá esta herramienta en mi caso?». El presupuesto escrito debe separar guías, balones, stents, catéteres de imagen o fisiología, dispositivos de modificación del calcio, contraste, honorarios profesionales y posibles costes de noches adicionales.

En qué consiste la ICP

La ICP se realiza en una sala de hemodinámica con monitorización continua del ECG, la presión arterial y el oxígeno. Se utiliza anestesia local en la muñeca o la ingle; muchos pacientes permanecen despiertos con sedación ligera. A través de un introductor arterial, el operador avanza un catéter guía y una guía fina a través de la lesión. Un balón prepara o expande el segmento estrechado y se abre un stent montado sobre un balón contra la pared arterial. Puede realizarse un inflado adicional del balón para optimizar el resultado.

Las guías prefieren el acceso radial por la muñeca para la ICP en SCA y enfermedad isquémica estable cuando es adecuado, porque reduce el sangrado y las complicaciones vasculares frente al acceso femoral.[3] Aun así, puede elegirse el acceso inguinal por la anatomía, equipos de mayor tamaño o soporte circulatorio. La elección debe explicarse, no promocionarse.

Durante el inflado del balón, el flujo sanguíneo puede reducirse brevemente y el paciente puede sentir presión torácica. Deben comunicarse inmediatamente el dolor nuevo, la dificultad respiratoria, las náuseas, el picor o los síntomas neurológicos. El personal puede utilizar anticoagulantes y antiagregantes durante el procedimiento. El volumen de contraste, la exposición a radiación y la duración del procedimiento suelen aumentar con la complejidad de la lesión.

Un stent liberador de fármaco es un implante, no una cura

La mayoría de los stents coronarios actuales liberan un medicamento que reduce el crecimiento excesivo de tejido en su interior.[1] El implante permanece en la arteria. Un buen registro del procedimiento debe identificar fabricante, modelo, diámetro, longitud, lote o identificadores del dispositivo cuando estén disponibles, segmento exacto del vaso, presión de despliegue, posdilatación y flujo final. También debe enumerar la enfermedad residual que se dejó deliberadamente sin tratar.

Los riesgos iniciales incluyen sangrado, lesión del vaso de acceso, reacción al contraste o lesión renal, disección o perforación coronaria, pérdida de una rama lateral, arritmia, infarto, ictus y, muy raramente, muerte. Las preocupaciones posteriores incluyen reestenosis, trombosis del stent y progresión en otros lugares. El riesgo varía mucho entre una ICP electiva de un solo vaso sin complicaciones y un tratamiento de urgencia en estado de choque; un porcentaje genérico no sustituye una conversación individual sobre riesgos.

La norma china vigente de aplicación clínica de la intervención cardiovascular exige instituciones adecuadas, personal formado, equipos, sistemas de calidad y capacidad de respuesta a urgencias.[6] Para una ICP electiva compleja, pregunte por la experiencia del operador con ese tipo de lesión, el respaldo quirúrgico o de traslado, el apoyo de cuidados intensivos y cómo se auditan las complicaciones.

El tratamiento antiagregante protege el stent

Un stent crea una superficie sobre la que puede formarse un coágulo peligroso, especialmente antes de que se establezca la cicatrización. La doble antiagregación plaquetaria (DAPT) suele combinar aspirina con un inhibidor de P2Y12 como clopidogrel, ticagrelor o prasugrel.[7]

No existe una duración única para todos. La guía de SCA de 2025 recomienda al menos 12 meses después del alta para muchos pacientes con SCA sin alto riesgo hemorrágico, y ofrece estrategias alternativas para quienes tienen mayor riesgo de sangrado.[5] En determinados pacientes con enfermedad estable, las orientaciones actuales permiten una DAPT más corta y pasar a un solo antiagregante tras ponderar los riesgos isquémicos y hemorrágicos.[2][3]

Antes de la ICP, el plan de alta ya debe responder a:

  • nombres genéricos exactos, dosis y horarios;
  • duración prevista de las fases con dos fármacos y con uno;
  • qué hacer después de una dosis olvidada o vomitada;
  • interacciones relevantes, incluidos antiinflamatorios sin receta;
  • qué profesional puede aprobar cualquier interrupción;
  • qué sangrado requiere atención urgente; y
  • si la misma formulación puede obtenerse de forma fiable después de regresar a casa.

Si el paciente también necesita anticoagulación prolongada por fibrilación auricular, una válvula mecánica, trombosis venosa u otro motivo, el régimen combinado requiere diseño por un especialista. «Tome los tres medicamentos para diluir la sangre» sin fechas no es seguro.

No suspenda el tratamiento porque aparezcan hematomas, se acabe la receta, lo pida un dentista o lo prefiera otro cirujano. El cardiólogo que conoce el momento de colocación del stent y el riesgo de trombosis debe coordinar cualquier cambio con el profesional que gestione el procedimiento o el sangrado.[7]

La recuperación también es prevención secundaria

Después de la ICP, la vigilancia se centra en síntomas torácicos recurrentes, ritmo, circulación más allá de la punción, sangrado y estado renal o cardíaco cuando corresponda. El alta puede producirse el mismo día en determinados casos electivos o más tarde después de SCA, una intervención compleja o complicaciones.

El stent repara un segmento; la reducción del riesgo a largo plazo sigue dependiendo del tratamiento para reducir el colesterol, el control de la presión arterial y la diabetes, dejar de fumar, la actividad física, la alimentación y la rehabilitación cardíaca cuando esté indicada.[2] Solicite una derivación a rehabilitación utilizable en su país y un plan gradual de regreso a la actividad, en vez de una instrucción vaga de «descansar».

Busque atención urgente local por presión torácica nueva o persistente, falta de aire marcada, desmayo, síntomas de ictus, sangrado no controlado en la punción, hinchazón que aumenta rápidamente o una mano o pierna fría/pálida/entumecida. Nunca espere una respuesta internacional ante un posible infarto o una hemorragia importante.

Prepare un registro transfronterizo del stent

Antes de salir del hospital tratante, obtenga:

  • informes de angiografía diagnóstica e ICP y el estudio de imagen completo;
  • identificadores, tamaños y ubicaciones implantadas de stents y otros dispositivos;
  • hallazgos de IVUS/OCT o FFR/iFR si se utilizaron;
  • volumen de contraste, vía de acceso y cualquier complicación;
  • ECG basal y al alta, ecocardiograma y resultados de laboratorio relevantes;
  • medicamentos exactos al alta y fechas de suspensión/revisión;
  • enfermedad coronaria residual y plan de procedimientos por etapas;
  • consejo sobre aptitud para volar y límites de actividad; y
  • contactos identificados para preguntas sobre el procedimiento y la medicación.

Envíe estos documentos al cardiólogo de su país antes de viajar cuando sea posible. Una tarjeta del stent es útil, pero no sustituye el informe del procedimiento, las imágenes y el plan de medicación.

Aviso médico: Este artículo proporciona información educativa general, no una recomendación de ICP ni de un régimen antiagregante específico. Los posibles síntomas de infarto, la hemorragia importante o los cambios en la circulación de una extremidad requieren atención médica local inmediata.

Preguntas frecuentes

¿Un estrechamiento coronario del 70% siempre necesita un stent?

No. La decisión depende de los síntomas, la presentación aguda o crónica, la isquemia, la anatomía del vaso y la lesión, el tratamiento médico, la función cardíaca y las alternativas.[2][3] Un porcentaje estimado a partir de una imagen es solo parte de la evaluación.

¿Cuál es la diferencia entre angioplastia con balón y stent?

El balón expande temporalmente el segmento estrechado. Un stent es un implante de malla que se abre contra la pared del vaso para ayudar a mantener la luz abierta; los stents modernos suelen liberar un medicamento para reducir el recrecimiento de tejido.[1]

¿Cuánto tiempo debe continuar la doble antiagregación plaquetaria?

La duración varía. A muchos pacientes con SCA y menor riesgo de sangrado se les aconseja continuar la DAPT durante al menos 12 meses, mientras que determinados pacientes con mayor riesgo hemorrágico o enfermedad estable pueden utilizar estrategias más cortas bajo orientación especializada.[2][5] El informe de alta debe indicar los fármacos y las fechas exactos.

¿Puedo pausar un antiagregante para un tratamiento dental o una cirugía?

No sin asesoramiento coordinado. Suspenderlo demasiado pronto puede permitir que se forme un coágulo en el stent.[7] El cardiólogo intervencionista y el profesional que planifica el procedimiento dental o quirúrgico deben ponderar el riesgo de trombosis y sangrado y documentar el plan.

¿Qué debo saber sobre un estrechamiento no tratado después de la ICP?

Pregunte dónde está, qué gravedad tiene, si se evaluó la fisiología, por qué se dejó sin tratar y qué síntomas o resultados de pruebas motivarían una revisión. El informe debe distinguir la enfermedad cuyo tratamiento se aplazó deliberadamente de una lesión prevista para ICP por etapas o discusión de derivación coronaria.

Fuentes

  1. Asociación Americana del Corazón — ¿Qué es un stent?
  2. Asociación Americana del Corazón — Guía de 2023 para el manejo de pacientes con enfermedad coronaria crónica: aspectos principales
  3. Colegio Americano de Cardiología — Guía ACC/AHA/SCAI de 2021 sobre revascularización coronaria: perspectivas clave
  4. Sociedad de Angiografía e Intervenciones Cardiovasculares — Declaración de consenso sobre ICP ad hoc
  5. Colegio Americano de Cardiología — Guía de síndromes coronarios agudos de 2025
  6. Comisión Nacional de Salud — Normas de gestión de la aplicación clínica de técnicas de diagnóstico y tratamiento intervencionistas de enfermedades cardiovasculares (edición de 2019)
  7. Asociación Americana del Corazón — Aspirina y doble antiagregación plaquetaria